
Así pues, por anhelo o debilidad, Sophie seguía jugueteando con el cortejo del sombrerero, creyendo que algún día él conocería a otra muchacha más dispuesta y partiría en rumbos más provechosos. Entretanto, sentirse deseada y apreciada bastaba para quemar la soledad y la nostalgia de cuanto había dejado atrás.
No hay comentarios:
Publicar un comentario